La mortandad masiva de peces registrada en la presa Piedras Azules era un escenario que ya se preveía debido al descenso sostenido del nivel del agua provocado por la falta de lluvias, aseguró la licenciada Miriam Huerta, usuaria de la presa, productora de la localidad y participante desde la construcción del embalse.

Huerta explicó que fue la única mujer contratada durante la construcción de la presa y que, desde sus inicios, ha permanecido como productora activa y usuaria del embalse, por lo que ha dado seguimiento a la evolución y condiciones del cuerpo de agua.

De acuerdo con su testimonio, desde finales de 2025 se mantenía un monitoreo constante de la presa en coordinación con Conapesca, mediante recorridos periódicos para supervisar las condiciones del embalse. En las últimas dos semanas, los reportes ya advertían una reducción crítica del volumen de agua y el riesgo de pérdida de oxígeno para las especies acuáticas.

Fue a partir del pasado viernes cuando comenzaron a aparecer los primeros peces muertos en la superficie. Inicialmente se pensó que se trataba únicamente de ejemplares cercanos a la orilla; sin embargo, al revisar el embalse se confirmó que prácticamente ya no existía suficiente agua para permitir la supervivencia de las especies.

La entrevistada señaló que la pérdida es prácticamente total y que continúan emergiendo peces muertos en los pequeños charcos que aún permanecen. Entre las especies afectadas se encuentran miles de alevines (crías de peces), bagres, tilapias, carpa israel y otras variedades que formaban parte del ecosistema de la presa.

Recordó que hace apenas 22 días, durante una de las inspecciones, todavía era posible observar una gran cantidad de alevines por cada metro cuadrado de agua, reflejo de que el embalse aún mantenía una importante actividad biológica.

Según explicó, la situación es consecuencia de la ausencia de lluvias tras varios ciclos agrícolas en los que el agua fue utilizada para riego. Aunque durante algún tiempo el embalse conservó un pequeño flujo suficiente para mantener con vida a las especies, finalmente el nivel descendió hasta provocar la disminución del oxígeno disponible para los peces.

Huerta también reconoció que la presa carece de una regulación integral sobre la actividad pesquera, situación que ha permitido la extracción ilegal de ejemplares y el incumplimiento de las vedas, aunque precisó que la mortandad actual está relacionada con las condiciones críticas del embalse derivadas de la sequía.

Indicó que ya se dio aviso a las autoridades competentes, entre ellas Conapesca y Profepa, además de autoridades municipales, con el propósito de coordinar una limpieza del embalse con fines sanitarios, retirando los peces muertos para evitar riesgos de contaminación y dejar la presa en condiciones adecuadas en caso de que vuelva a captar agua durante la temporada de lluvias.

Asimismo, informó que una vez que el embalse recupere niveles suficientes de agua, se buscará gestionar un nuevo programa de siembra o repoblación de peces, con el objetivo de restaurar el ecosistema y reactivar, gradualmente, la actividad pesquera.

La productora advirtió que las afectaciones no serán únicamente ambientales, sino también para el sector ganadero y la actividad turística, ya que la presa era utilizada como punto de abastecimiento de agua para el ganado y constituía uno de los principales atractivos naturales de la zona. Aunque proyectos como el Sendero de las Estrellas continúan recibiendo visitantes, reconoció que el principal atractivo era el espejo de agua.

Finalmente, señaló que el monitoreo de los niveles del embalse se realizaba de forma permanente y que Alejandro Moreno Sáenz, presidente de la asociación civil vinculada al proyecto, era el encargado de reportar periódicamente esa información ante Conagua.

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